Shamima Begum, Amira Abase, ambas de 15 años, y Kadiza Sultana de 16, todas ellas aventajadas estudiantes de la Academia Bethnal Green en Londres del Este, huyeron en febrero de 2015 a Siria, para unirse como esposas de yihadistas al Estado Islámico (EI). Las adolescentes ahorraron para comprar boletos de avión a Estambul, salieron sin problema vía aérea de Inglaterra, evadieron toda detección en Turquía y finalmente cruzaron la frontera con Siria. ¿Cómo lo lograron? Esa sigue siendo la pregunta que todo mundo se hace, especialmente sus horrorizadas familias. Rocío Duque A principios de julio pasado, reportó “The Guardian’’, dos de las tres jóvenes que se trasladaron de Londres a Siria se casaron con maridos elegidos por el EI. Dijeron a sus familias por teléfono e internet que ellas pudieron elegir entre dos decenas de candidatos. Amira Abase, según “The Telegraph“, es ahora una activa reclutadora de chicas para el EI y celebró la masacre de turistas británicos en Túnez por terroristas islámicos. Algunos se preguntan si lo ha hecho por propia decisión u obligada. Difícil saberlo, pero la comunicación vía redes sociales con mujeres reclutadas por el EI aparentemente no es extraordinariamente complicada y es por ese medio […]
Shamima Begum, Amira Abase, ambas de 15 años, y Kadiza Sultana de 16, todas ellas aventajadas estudiantes de la Academia Bethnal Green en Londres del Este, huyeron en febrero de 2015 a Siria, para unirse como esposas de yihadistas al Estado Islámico (EI).
Las adolescentes ahorraron para comprar boletos de avión a Estambul, salieron sin problema vía aérea de Inglaterra, evadieron toda detección en Turquía y finalmente cruzaron la frontera con Siria. ¿Cómo lo lograron? Esa sigue siendo la pregunta que todo mundo se hace, especialmente sus horrorizadas familias.
A principios de julio pasado, reportó “The Guardian’’, dos de las tres jóvenes que se trasladaron de Londres a Siria se casaron con maridos elegidos por el EI. Dijeron a sus familias por teléfono e internet que ellas pudieron elegir entre dos decenas de candidatos. Amira Abase , según “The Telegraph“, es ahora una activa reclutadora de chicas para el EI y celebró la masacre de turistas británicos en Túnez por terroristas islámicos. Algunos se preguntan si lo ha hecho por propia decisión u obligada. Difícil saberlo, pero la comunicación vía redes sociales con mujeres reclutadas por el EI aparentemente no es extraordinariamente complicada y es por ese medio que conectan y persuaden a posibles seguidoras.
El Instituto por el Diálogo Estratégico (IDE) de Londres dice haber seguido la pista a más de 100 mujeres reclutadas por el EI a través de twitter, facebook y varios blogs.
Se trata de mujeres de entre 13 y 40 años con muy diversos antecedentes familiares, religiosos y profesionales.
Ciertamente, “las colegialas de Bethnal Green” – como ahora se les conoce – están muy lejos de ser casos únicos.
Se calcula que cerca de 60 ciudadanas británicas han viajado para unirse al EI, probablemente un número similar de Francia, unas 100 de Alemania y otras 3 menores de edad de Canadá. Algunas organizaciones sitúan en 500 el número de mujeres de países occidentales que han viajado a Medio Oriente para unirse a grupos radicales, especialmente el EI.
¿Quiénes son ellas?
Algunas son jovencitas engañadas por un “novio” de internet que les promete amor eterno, status y la aventura romántica de luchar por los desposeídos y “el Dios verdadero”.
Anna Erelle (nombre ficticio de la periodista francesa) fingió ser una adolescente curiosa, deseosa de ser reclutada como “novia” de un yihadista a quien contactó por internet. En su artículo “En Skype con el enemigo: pase como una encubierta novia de un yihadista“, ella relata la mezcla de romanticismo, superioridad moral, autoritarismo y amenazas que el supuesto novio usó para intentar que ella viajara y se convirtiera en su esposa (bueno, una de ellas.). Una estrategia no muy diferente a la que usan los traficantes de niñas y jóvenes en todo el mundo, con su particular adaptación religiosa.
Pero no es que el EI tenga una sección de novios seductores encargados de reclutar muchachitas: la mayoría de quienes hacen ese trabajo son mujeres.
En mayo pasado 7 mujeres (5 belgas, dos holandesas y una marroquí) fueron acusadas en Bélgica de ser parte de una red de reclutadoras para el EI, luego una mujer fue detenida y acusada en España por la misma razón. Y Umm Sayyaf, una de las principales operadoras de reclutamiento de chicas para el EI fue capturada en Irak.
“[Ella] es parte de la elite de mujeres dentro de la jerarquía dominantemente masculina del Estado Islámico Detrás de todo hombre exitoso hay una mujer y el EI no es la excepción” dijo a “The Daily Beast “uno de los oficiales a cargo de interrogar a Sayyaf.
Y no todas las mujeres reclutadas son incautas jovencitas. En junio pasado, tres hermanas de Bradford, Inglaterra, huyeron a Siria para unirse al EI, llevándose consigo a sus 9 niños y dejando a sus esposos en el Reino Unido.
Algunas de las mujeres que se unen al EI vienen de familias musulmanas radicales (a veces familias completas viajan a Siria.) pero muchas otras no; varias son de familias musulmanas no extremistas, otras má cristianas o de otra religión que se convirtieron al Islam y se radicalizaron por diversas razones, antes o durante su reclutamiento.
¿Por qué se desarraigan?
La gran pregunta es: ¿por qué estas jóvenes mujeres abandonan familia, amistades y trabajo o escuela, y se arriesgan en un peligrosísimo viaje para unirse voluntariamente a una sociedad en la que las mujeres carecen de derechos y son básicamente consideradas moneda de cambio?
Melanie Smith, del Instituto para el Dialogo Estratégico, considera que hay factores de expulsión y de atracción. Entre los últimos, explica, está la utopía: “Ellas imaginan un mundo en el que hay poca pobreza y desigualdad, gobernado con claridad y perfecta justicia, leyes divinas que funcionan a favor de todos. Es una visión que no permite ambigüedad…o el desorden de la vida real.” Y sobre los factores expulsores señala que muchas de las chicas atraídas por el EI se sienten, o son, excluidas, discriminadas, aisladas y abandonadas (especialmente las de origen musulmán): “La propaganda del EI está diseñada para apelar a personas que se sienten como intrusas en su propia casa”.
Por su parte, Deeyah Khan, directora de cine, hace un interesante análisis que vale la pena citar en extenso: “ [Debido a que] …la mayoría del reclutamiento de mujeres es llevado a cabo por mujeres, asumir que el único factor es un enamoramiento adolescente trivializa su toma de decisiones [de estas chicas]… Frecuentemente la participación de las mujeres en el EI no requiere una explicación de género… por lo que se refiere a sus vidas constreñidas que ellas encontrarán, algunas se sienten atraídas por la seguridad de los roles familiares tradicionales. Aunque los roles de Hitler para las mujeres estaban limitados a “Kinder, Küche, Kirche“ (niños, cocina, iglesia), casi la mitad de los votos que él ganó fueron de mujeres…Una gran parte de la violencia racista está dirigida a mujeres musulmanas , que son más visibles que los hombres. Esto puede dejarlas aisladas y temerosas”. Y agrega sobre la atracción a una doctrina que se plantea como justiciera y totalizadora: “Particularmente la gente joven es vulnerable a este punto de vista blanco y negro, en el que el grupo al que se entra se entiende como absolutamente noble, justiciero y oprimido y el enemigo como tortuoso, cruel y dominante”.
Una minoría
No deja de haber en esto último una amarga paradoja y no únicamente por la situación real de las mujeres en esos grupos, sino también por el hecho de las profundas divisiones entre las diversas corrientes del Islam y sus brutales consecuencias. De acuerdo al Global Terrorism Index (GTI), en 2013 cerca de 18 mil personas alrededor del mundo murieron por ataques terroristas ; 82% de las víctimas en sólo 5 países: Irak, Afganistán, Paquistán, Nigeria y Siria. El 66% de esos ataques fueron perpetrados por el Estado Islámico, el Talibán, Boko Haram y Al Qaeda.
Las mujeres que se unen a grupos terroristas siguen siendo una minoría, comparada con los hombres de más de 100 países, según Naciones Unidas.
Las “novias” del Estado Islámico
01/Feb/2016
La República- por Rocío Duque